Empresaria española ve cambio acelerado en la mujer en Iberoamérica

La empresaria española Nuria Vilanova considera que la mujer ha avanzado en Iberoamérica pero que “aún queda mucho por hacer” y que para ello deben apoyarse entre ellas y trasladarse “la ilusión, la fuerza y las ganas de cambiar las reglas de juego”.

“Estamos avanzando mucho en Latinoamérica en el mundo de la mujer en la empresa, entre otras cosas por un sentido pragmático, (pues) no se puede ignorar todo lo que la mujer puede aportar como parte de los equipos, como directivas, accionistas (y) líderes de las compañías”, apunta en un entrevista con Efe en Quito.

Presidenta y fundadora a los 23 años de la agencia de comunicación Atrevia, Vilanova recuerda que antes, en España, en las empresas familiares se educaba a los hijos para que dirigieran la compañía, y a las hijas para que apoyaran en su fundación de beneficencia e “hicieran el bien”.

Una realidad que también ha constatado en Latinoamérica, pero, al igual que ha visto el cambio en España, ahora nota “un cambio acelerado” en la región: “Queda mucho (por hacer), pero creo que estamos en el camino”, subraya.

“A veces, lo que es un problema, se convierte en una ventaja. Creo que las mujeres tenemos que unirnos, hacer red, y apoyarnos y trasladarnos la ilusión, la fuerza, y las ganas de cambiar las reglas de juego”, acota.

La empresaria española llegó a Ecuador dentro de una gira informativa para impulsar el I Congreso Iberoamericano para presidentes de compañías y familias empresarias, que convocará este mes en Madrid el Consejo Empresarial Alianza por Iberoamérica (CEAPI).

Recalca que cuando las mujeres se atreven, “a veces se sorprenden de lo que se encuentran” y comenta que los cambios que se registran en las cúpulas de las empresas iberoamericanas también están llegando a las bases.

Citó como ejemplo, que en empresas mineras en Perú ahora las mujeres conducen camiones, una labor otrora exclusiva para hombres, lo que ha supuesto una “revolución” que da acceso a las féminas a un nivel salarial como para cambiar todo su entorno.

“Nos queda mucho por hacer pero sólo lo haremos si nos acordamos de que nos queda mucho por hacer”, dice al recordar que en su país, la ley pide que al menos al 33 % de directores sean mujeres.

La medida, que al inicio suscitó críticas al considerarla impositiva, es importante para Vilanova pues motiva a cambiar “a las empresas que les gusta hacer las cosas bien”.

“A veces solo el medir algo, el ser consciente de que existe el problema, ayuda a cambiar. Durante muchos años se veía normal que no hubiera mujeres en los comités de dirección de una empresa” y al no considerarlo un problema, no se trabajaba para resolverlo, explica. (EFE)

 


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