Mentiras chinas

Que la empresa privada con la deuda más alta al fisco sea de la China y que al mismo tiempo se revele que el Gobierno sigue privilegiando a empresas de ese país en millonarios contratos es algo que exige alguna explicación oficial.

Pero, además, que las importaciones procedentes de ese país hayan crecido de 227 a 2.027 millones de dólares en el curso del actual gobierno, mientras las exportaciones en sentido contrario pasaron e 36 a sólo 452 millones, aumenta las razones para que se revelen los verdaderos motivos de esa relación tan desigual y grosera.

El presidente Donald Trump de Estados Unidos ha decidido aumentar los aranceles de importación para los productos chinos porque considera que el país comunista no cumple las normas más elementales de la globalización. No respeta los acuerdos de la Organización Internacional del Comercio al mantener una moneda subvaluada ni los principios de la Organización Internacional del Trabajo cuando mantiene niveles salariales cercanos a cero.

Sin llegar a esos términos, de “guerra comercial”, Bolivia tendría que exigir a las empresas privadas de ese país “comunista” que cumplan las leyes bolivianas si quieren seguir beneficiándose con millonarios contratos en este país que va camino del socialismo, por lo menos en los discursos.

La empresa china “Bolivia China Oriente Petróleo & Gas” le debe al fisco boliviano más de Bs 7.000 millones, según informó el director de Tributación Interna del ministerio de Economía, Víctor Hugo Morales.

El Servicio de Impuestos Nacionales (SIN), que es tan imaginativo en aplicar multas a empresas bolivianas, y tan despiadado, como lo han denunciado las organizaciones empresariales, debe también alguna explicación acerca de esta situación en que se revela un trato preferencial para una empresa extranjera.

La Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) también debe explicaciones sobre las obras adjudicadas a empresas chinas que fueron abandonadas sin ninguna explicación a pesar de haber recibido pagos adelantados.

Asimismo, YPFB debería decir su palabra acerca del ferrocarril Bulo Bulo-Montero, cuya construcción fue abandonada por una empresa china, perjudicando a la mayor inversión pública hecha por Bolivia en toda su historia. La urea que produce esa planta no se la puede transportar por falta del ferrocarril, lo que provoca que se hidrate con la humedad y el prolongado almacenamiento.

Y si la Pachamama pudiera hablar, lloraría por los daños que están haciendo empresas chinas a los ríos amazónicos donde han sido autorizadas a operar por el gobierno boliviano, usando dragas gigantescas y envenenando la tierra con mercurio.


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