Prostitución callejera pone en peligro a salud pública

Autoridades afirman que esta actividad no tiene ningún control sanitario y es fomentado por propietarios de alojamientos.

Mediante la cooperación del responsable de la Intendencia municipal, capitán Israel Marca, EL DIARIO pudo evidenciar que adolescentes mujeres en condición de calle, en la ciudad de El Alto, asumen la prostitución callejera como una actividad de sobrevivencia.

Un recorrido por el pasaje Tiwanaku y las calles adyacentes al Reloj en la Ceja, donde se ubican cerca de cinco a siete alojamientos, muchachas entre 16 a 19 años quienes constantemente inhalaban thinner, fuera de estar pendientes de mantener el frasco de este componente químico cerca de sus fosas nasales, buscaban la manera de poder conseguir “clientes”, con la finalidad de obtener cerca de Bs 40 a 50 para mantener, no solo su vicio, sino la permanencia en el lugar.

BAJO PROTECCIÓN

Ellas caminan en grupos de tres a cuatro personas, donde algunos varones, que también inhalan clefa, están al pendiente de sus recorridos, haciendo la tarea de "protegerlas” y sobre todo alertarlas en caso de que se evidencie la presencia de funcionarios policiales, con la finalidad de evitar el decomiso de sus frascos de thinner.

La actividad realizada para evidenciar que las adolescentes son quienes actúan por su propia "voluntad”, tuvo que de forma encubierta, con la finalidad de evitar que ellas huyan del lugar donde han concentrado la actividad de “ofrecer servicio sexual”. Solo por algunos momentos suspendieron sus ofrecimientos, cuando un grupo de funcionarios policiales, que realizan patrullaje diario, evidenciaron de la presencia de ellas, fueron requisadas sus pertenencias para descartar que sean comercializadoras de Thinner, al no confirmarse, solo fueron despejadas del sector, la medida no duró ni una hora, porque nuevamente este grupo de adolescentes retomaron su actividad.

RIESGO DE CONTAGIOS

En el recorrido por los callejones que se pierden detrás de las casetas del comercio informal en la Ceja, se evidenció que estos alojamientos precarios instalados en este sector, en determinado momento aceptan el ingreso de las adolescentes en condición de calle, a cambio del pago de Bs 30, para hacer uso momentáneo de un cuarto.

"El Trabajo de la Intendencia que está al mando de la Policía Boliviana, busca la manera de evitar la comisión de delitos, en todas sus formas, en este caso hablando del trabajo informal, se busca evitar que se atente contra la salud de la población, porque muchas de estas personas en condición de calle realizan el trabajo informal por inmediaciones de la plaza Cívica, callejones del centro de la Ceja, donde buscan captar a varones, quienes, por lo general son de la tercera edad, con sobrepeso, a quienes los trasladan con dirección a los alojamientos. Pero estas adolescentes no cuentan con un registro sanitario, no están afiliadas a una organización de trabajadoras sexuales, por lo tanto existe un alto riesgo en que se permita expandir el VIH-Sida, además de otras enfermedades de transmisión sexual", observó el capitán Marca.

VIH-SIDA

Mientras que la Intendencia Municipal, que realiza operativos de control, busca detectar a los alojamientos ilegales que permiten y reciben la prostitución callejera al albergar a este grupo de personas, sin que ellas demuestren su registro sanitario, "por lo tanto son considerados lenocinios clandestinos, así tengan la documentación administrativa porque están permitiendo el trabajo sexual informal", explicó Marca.

De acuerdo con Ariel Ramírez, director de la Fundación Munasim Kullakita, asegura que se registró en la presente gestión la presencia de 213 adolescentes entre hombres y mujeres, de ellos el 60% está dedicado a la explotación sexual, quienes están infectadas con el VIH-Sida.

"Lastimosamente este grupo que son víctimas de la explotación sexual, hacen pieza por Bs 50, 30 y 20, que es lo que el cliente les ofrece, una parte de este dinero es para pagar el uso del cuarto en los alojamientos y al quedarse con Bs 10 o 15, este dinero no es destinado a la compra de condón, sino para comprar Thinner, es a partir de ahí que la cadena de transmisión de VIH se expande", reconoció Ramírez.

Del restante 30% de esa cantidad de adolescentes en condición de calle dedica su actividad al comercio informal y un 10% a los hechos de delincuencia.


---------*---------
Scroll to Top